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martes, 7 de abril de 2009

Fue ayer cuando te dije hola, y hoy debo decirte adiós. Fue ayer cuando me maltratabas, hoy me pides perdón. Quieres curar mis heridas, llamarme, volver a verme. En tus manos estaba ahorrarte la pena de perderme.
Soy otra, distinta a aquella niña que creía en tu lamento.Todas las despedidas son tristes, una pequeña muerte. Pero esta no tendrá velorio, hasta pronto, buena suerte.
No me digas que soy indiferente, malévola, hostil y fría-Mi corazón late, pero mi alma se ha dado por vencida

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